Voy al trabajo, sin pensar en nada, sabado por la mañana, como los caballos de alquiler de la costa te llevan a hacer "el circuito" de memoria, quien sabe si pensaran en algo, yo no pensaba en nada, sólo caminaba con gusto a sexo de la noche anterior.
La luna de la noche estuvo rarísima y es-pec-ta-cu-lar, y deletreo golpeando las manos como me enseñaron en el colegio, como cuando hago las cuentas de multiplicar y digo de memoria "cero por toda la cantidad cero".
sábado, 5 de diciembre de 2009
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